La nueva Circular Básica Jurídica de la Superintendencia de Sociedades (SuperSociedades) redefine la forma en que las empresas deben gestionar sus sistemas de cumplimiento. Más que un cambio normativo, representa una invitación a fortalecer la gestión de riesgos, el gobierno corporativo y el uso de herramientas que permitan demostrar un cumplimiento efectivo.
Hoy contar con sistemas capaces de prevenir riesgos asociados al lavado de activos, la financiación del terrorismo, la corrupción y el soborno transnacional es una necesidad para proteger la continuidad del negocio, fortalecer la confianza y responder a un entorno regulatorio exigente.
SuperSociedades expidió las Circulares Externas 100-000019 y 100-000020 de 2026, mediante las cuales actualiza la Circular Básica Jurídica y la Circular Básica Contable. Estas modificaciones reorganizan la normativa existente e introducen cambios orientados a fortalecer la transparencia, brindar mayor seguridad jurídica y modernizar el modelo de supervisión empresarial.
Esta nueva regulación representa una oportunidad para que las empresas revisen la madurez de sus sistemas de cumplimiento y evalúen si realmente están preparados para gestionar los riesgos que enfrentan hoy.
¿Por qué era necesaria una nueva Circular Básica Jurídica expedida por SuperSociedades?
Durante los últimos años, la regulación relacionada con cumplimiento empresarial fue creciendo mediante diferentes circulares, modificaciones y ajustes regulatorios. Aunque cada actualización respondía a necesidades específicas, con el tiempo esto generó un marco normativo más complejo de interpretar y aplicar.
La nueva Circular Básica Jurídica busca precisamente simplificar ese escenario.
SuperSociedades reorganizó la normativa en un documento más estructurado, eliminando duplicidades, aclarando conceptos y consolidando los lineamientos que las empresas deben tener presentes para cumplir adecuadamente con sus obligaciones.
Previene riesgos de lavado, fraude y sanciones regulatorias.
El cambio más importante: un enfoque integral para la gestión de riesgos
Uno de los aspectos más relevantes de la actualización es la incorporación de un enfoque más integral para la gestión de riesgos de cumplimiento.
Tradicionalmente, las empresas administraban de manera independiente sistemas como SAGRILAFT y el Programa de Transparencia y Ética Empresarial (PTEE). Aunque ambos compartían elementos comunes, como la identificación de riesgos, la debida diligencia, los controles y el monitoreo, en la práctica solían implementarse mediante procesos separados.
La nueva Circular Básica Jurídica emitida por la SuperSociedades impulsa una visión más articulada de estos sistemas, promoviendo una administración coordinada de los riesgos relacionados con:
- Lavado de activos.
- Financiación del terrorismo.
- Financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva.
- Corrupción.
- Soborno transnacional.
Este enfoque reconoce que estos riesgos no ocurren de forma aislada y que una gestión integrada permite fortalecer la capacidad preventiva de las organizaciones, optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones.
Más que administrar varios programas independientes, el desafío ahora consiste en desarrollar una verdadera cultura de gestión del riesgo.
Mayores responsabilidades para administradores y órganos de gobierno
Otro de los mensajes más claros de la nueva regulación es que el cumplimiento deja de ser una responsabilidad exclusiva del Oficial de Cumplimiento.
SuperSociedades refuerza el papel que deben asumir los administradores, representantes legales y juntas directivas en la definición, supervisión y fortalecimiento de los sistemas de cumplimiento.
Esto implica una participación más activa en aspectos como:
- La aprobación de políticas y procedimientos.
- La asignación de recursos suficientes.
- El seguimiento periódico a los riesgos.
- La evaluación de la efectividad de los controles.
- La promoción de una cultura ética dentro de la organización.
En otras palabras, el cumplimiento se consolida como un tema de gobierno corporativo y no como una función operativa.
Cambios para los Oficiales de Cumplimiento
La actualización normativa también introduce precisiones sobre el rol del Oficial de Cumplimiento.
Aunque esta figura continúa siendo un actor clave dentro del sistema, la nueva regulación fortalece sus responsabilidades y busca brindar mayor claridad sobre sus funciones, independencia y capacidad de actuación.
Entre otros aspectos, se enfatiza la importancia de que el Oficial de Cumplimiento cuente con:
- Conocimientos técnicos actualizados.
- Independencia frente a las áreas operativas.
- Acceso oportuno a la información necesaria para ejercer sus funciones.
- Canales efectivos para reportar a la alta dirección.
- Recursos suficientes para ejecutar el sistema.
En la práctica, esto significa que las empresas deberán revisar si la estructura actual realmente permite que esta función se desempeñe con autonomía y efectividad.
Tecnología y gestión de la información: factores cada vez más relevantes
La creciente complejidad de los riesgos hace que los procesos manuales sean insuficientes para muchas organizaciones.
La gestión de listas restrictivas, la debida diligencia, el monitoreo de terceros, la actualización documental y la conservación de evidencias requieren herramientas que permitan trabajar con información confiable y actualizada.
En este escenario, la tecnología deja de ser un elemento complementario para convertirse en un habilitador del cumplimiento.
Las organizaciones que incorporan soluciones tecnológicas pueden fortalecer aspectos como:
- Automatización de consultas en listas nacionales e internacionales.
- Gestión documental de soportes y evidencias.
- Seguimiento a proveedores, clientes y aliados.
- Conservación de trazabilidad.
- Monitoreo permanente de riesgos.
- Generación de reportes para auditorías y procesos de supervisión.
Más que reducir carga operativa, estas herramientas permiten aumentar la confiabilidad del sistema y responder con mayor agilidad frente a los requerimientos regulatorios.
¿Qué deberían hacer ahora las empresas?
Aunque muchas organizaciones ya cuentan con sistemas de cumplimiento implementados, la expedición de esta nueva Circular representa un buen momento para realizar una revisión integral.
Algunas acciones recomendables incluyen:
1. Revisar el estado actual del sistema
Verificar si las políticas, metodologías y procedimientos continúan alineados con las nuevas disposiciones regulatorias.
2. Evaluar la integración de los diferentes sistemas
Identificar oportunidades para gestionar los riesgos de manera más coordinada y evitar duplicidades entre procesos.
3. Fortalecer el gobierno corporativo
Confirmar que la alta dirección participe activamente en la supervisión del sistema y que exista evidencia de esa participación.
4. Revisar el rol del Oficial de Cumplimiento
Evaluar si cuenta con la independencia, recursos y capacidades necesarias para ejercer sus funciones.
5. Aprovechar la tecnología
Analizar qué procesos continúan siendo manuales y cuáles podrían fortalecerse mediante soluciones tecnológicas que mejoren la eficiencia y la trazabilidad.
Un nuevo enfoque para el cumplimiento empresarial
La expedición de la nueva Circular Básica Jurídica refleja una evolución en la manera como la Superintendencia entiende el cumplimiento empresarial, menos centrado en documentos y más enfocado en la gestión efectiva de los riesgos. Quienes aprovechen esta actualización para fortalecer sus procesos estarán mejor preparados frente a los requerimientos regulatorios y contarán con organizaciones más resilientes, transparentes y confiables para clientes, inversionistas y aliados