La confianza digital permite que las organizaciones verifiquen identidades, protejan información y documentos y mantengan trazabilidad sobre sus procesos digitales. La Ley 2573 de 2026 refuerza la importancia de contar con mecanismos de seguridad y validación frente a la suplantación de identidad. En este contexto, Digital Trust integra capacidades que ayudan a convertir cada interacción digital en un proceso más seguro, verificable y trazable.
- Una solicitud se aprueba desde una plataforma.
- Un contrato se firma digitalmente.
- Un cliente entrega sus datos para adquirir un servicio.
- Un documento se genera, se comparte y se almacena sin pasar por una oficina.
La velocidad es una de las grandes ventajas de esta transformación. Pero también cambia una condición básica de cualquier relación: la confianza.
Cuando una operación ocurre de manera presencial, existen elementos que ayudan a comprobar quién participa, qué documento se presentó o qué sucedió. En un entorno digital, esas certezas tienen que construirse de otra manera.
La confianza cambia cuando el proceso cambia
Digitalizar una operación no significa únicamente trasladar un trámite a una plataforma, también implica cambiar la manera en que una empresa comprueba que la información es válida, que una persona es quien dice ser y que una operación ocurrió bajo las condiciones esperadas.
Por ejemplo
Una persona solicita un producto financiero, entrega sus datos y documentos y completa la operación de manera remota.
La organización necesita saber quién está detrás de la solicitud. También necesita comprobar la información recibida, proteger los documentos utilizados, registrar las acciones realizadas y conservar la evidencia necesaria para demostrar posteriormente cómo se aprobó la operación.
La tecnología permite que estos controles ocurran dentro del proceso, sin depender de una revisión manual. Ahí empieza a tomar forma la confianza digital.
La suplantación muestra el costo de no poder verificar
Uno de los riesgos más claros de los procesos digitales es la suplantación.
Una identidad puede utilizarse para adquirir un producto o servicio sin autorización, mediante documentos ajenos, datos personales obtenidos de manera fraudulenta o mecanismos de ingeniería social.
La Ley 2573 de 2026 pone este riesgo en un contexto especialmente relevante. Su objetivo es proteger a las personas frente a reportes negativos y cobros derivados de obligaciones adquiridas mediante suplantación de identidad. La norma contempla tanto la suplantación física como la digital.
Pero hay una disposición que resulta especialmente interesante para las organizaciones: la ley establece que determinados operadores de telecomunicaciones, entidades financieras y crediticias y otros establecimientos comerciales con esta competencia deben adoptar medidas de seguridad digital suficientes y razonables para establecer la veracidad de la identidad de las personas y de los documentos presentados para adquirir sus productos o servicios. También deben contar con mecanismos para validar la información suministrada.
La evidencia hace parte de la seguridad
La Ley 2573 incorpora además un principio de seguridad según el cual la información debe gestionarse con medidas técnicas, humanas y administrativas que eviten su adulteración, duplicación, pérdida, consulta, uso o acceso no autorizado o fraudulento.
Y establece que, en casos de suplantación, determinadas entidades deben poder entregar la información y los documentos que recibieron para aprobar el producto o servicio.
La confianza digital no se promete. Se garantiza.
Proteger una operación significa poder demostrar cómo se realizó.
Si una empresa valida una identidad, pero no conserva evidencia de esa validación, pierde capacidad para demostrar el control.
Si recibe un documento, pero no puede establecer cuál fue la versión utilizada durante una operación, aparece otro vacío.
Si una transacción ocurre, pero no existe una trazabilidad clara de las acciones que la acompañaron, investigar posteriormente puede ser complejo. La confianza digital, también se construye dejando evidencia suficiente para entender qué ocurrió.
La tecnología hace verificable lo que antes dependía de la presencia física
Blockchain es un buen ejemplo de esta transformación. Su capacidad para registrar determinadas operaciones de manera verificable ha despertado interés en industrias donde diferentes participantes necesitan confiar en una misma información. En el entretenimiento digital, por ejemplo, se ha explorado su uso para aportar transparencia y trazabilidad a transacciones y activos digitales.
Pero blockchain no es la respuesta a todos los desafíos de confianza. Es una tecnología que puede resolver determinados problemas de registro y verificación. La confianza digital es un concepto más amplio: involucra identidad, información, documentos, seguridad, trazabilidad y evidencia.
¿Qué necesitamos poder verificar dentro de nuestros procesos digitales?
La respuesta será diferente para cada organización. En algunos procesos será fundamental validar la identidad. En otros, proteger documentos o comprobar su autenticidad. En otros, contar con evidencia sobre una interacción o detectar comportamientos que puedan indicar fraude. La tecnología debe responder a ese riesgo, no al contrario.
La confianza se diseña dentro del proceso
Por ejemplo:
Una persona se identifica → su información se valida → presenta documentos → realiza una operación → el sistema registra las acciones → la evidencia queda protegida.
La diferencia está en que cada paso forma parte de una misma historia.
Si posteriormente surge una reclamación o un intento de fraude, la organización puede reconstruir el recorrido de la operación con información que ya estaba siendo generada.
Esto tiene un efecto importante: la trazabilidad deja de ser una tarea de auditoría y se convierte en una característica del proceso.
¿Qué debería revisar una organización?
Antes de incorporar nuevas herramientas, vale la pena identificar dónde necesita mayor certeza.
Por ejemplo:
- Identidad: ¿sabemos realmente quién está realizando la operación?
- Información: ¿podemos validar los datos que recibimos?
- Documentos: ¿podemos comprobar su autenticidad e integridad?
- Operación: ¿tenemos control sobre las acciones que ocurren durante el proceso?
- Evidencia: ¿podemos demostrar posteriormente cómo se realizó?
Estas preguntas permiten encontrar los puntos donde la transformación digital necesita una capa adicional de confianza. Y es ahí donde una estrategia de Digital Trust empieza a tener sentido.
Digital Trust: seguridad y trazabilidad para los procesos digitales
En Cadena, entendemos Digital Trust como una forma de llevar la confianza al lugar donde se necesita: dentro de los procesos digitales de las organizaciones.
Esto implica trabajar sobre aspectos que están directamente relacionados con la seguridad de una operación:
- Verificación de identidad, para conocer y validar quién está detrás de una interacción.
- Protección de documentos e información, para reducir riesgos asociados con su alteración o uso no autorizado.
- Trazabilidad, para seguir el recorrido de una operación y sus interacciones.
- Prevención del fraude, para identificar y reducir riesgos asociados con suplantación y uso indebido de información.
- Evidencia digital, para conservar información que permita demostrar lo ocurrido.
Así, una organización puede pasar de preguntarse “¿qué ocurrió?” después de un incidente a tener mejores herramientas para responder “esto fue lo que ocurrió y esta es la evidencia”.
La confianza también es parte de la transformación
La transformación digital permite hacer más cosas, más rápido y desde cualquier lugar. Pero cuanto más digital es una operación, menos puede depender de señales físicas para generar certeza.
La identidad tiene que poder verificarse. Los documentos necesitan protección. Las operaciones deben dejar trazabilidad. Y la evidencia tiene que estar disponible cuando sea necesario demostrar lo ocurrido.
La Ley 2573 refleja precisamente una parte de esta evolución al exigir a determinados actores medidas para verificar la identidad y los documentos utilizados para adquirir productos y servicios.
Haz que tus procesos digitales sean confiables desde el momento en que ocurren.
Ese es el propósito de Digital Trust: fortalecer la seguridad, la trazabilidad y la evidencia que respaldan las interacciones digitales para que las organizaciones puedan seguir transformándose con mayor certeza sobre lo que sucede dentro de sus procesos. En Cadena acompañamos a las organizaciones a lograrlo.
Preguntas frecuentes sobre confianza digital
¿Qué es la confianza digital?
Es la capacidad de una organización para verificar identidades, proteger información y documentos y mantener evidencia sobre las operaciones que ocurren en entornos digitales.
¿Por qué es importante la confianza digital para una empresa?
Porque los procesos digitales necesitan mecanismos que permitan reducir riesgos de fraude y suplantación, proteger información y demostrar qué ocurrió durante una operación.
¿Qué relación tiene la Ley 2573 de 2026 con la confianza digital?
La Ley 2573 establece medidas para proteger a las personas frente a situaciones de suplantación de identidad y exige a determinados actores adoptar medidas de seguridad digital para establecer la veracidad de la identidad y de los documentos utilizados para adquirir productos o servicios.
¿La Ley 2573 aplica a todas las empresas?
No. La ley establece obligaciones específicas para operadores de telecomunicaciones, entidades financieras y crediticias y demás establecimientos comerciales con esta competencia. Cada organización debe determinar si se encuentra dentro de su ámbito de aplicación.
¿Blockchain es lo mismo que Digital Trust?
No. Blockchain es una tecnología que puede aportar mecanismos de registro y verificación en determinados procesos. Digital Trust comprende un conjunto más amplio de capacidades relacionadas con identidad, seguridad, protección de información, trazabilidad y evidencia.
¿Cómo ayuda la trazabilidad a la seguridad digital?
Permite reconstruir el recorrido de una operación y conocer las acciones que ocurrieron durante el proceso. Esto facilita la investigación de incidentes, la atención de reclamaciones y la identificación de posibles inconsistencias.
¿Cómo puede una empresa empezar a fortalecer sus procesos digitales?
Puede comenzar identificando las operaciones en las que una falla de identidad, información, documentación o trazabilidad tendría mayor impacto y evaluar qué mecanismos de verificación, protección y evidencia existen actualmente.
Imagen tomada de Mangnific